Vomitando realidad en una tarde de poca luz. Soy una pésima escritora, pero para decir la verdad no es necesario ser literato.

viernes, 26 de julio de 2013

A mis hermanos y hermanas

Hola hermano, me presento sin florituras ni nada extraño, sólo soy otras dos manos, otro corazón y otra hoja golpeada por el viento de la razón. Desde niña siempre supe que en mi interior había algo, que latía y bombeaba con viento huracanado, los vecinos me miraban extrañados, avergonzados incluso, cual recluso encerrado en la prisión equivocada, preguntándose por qué esa niña tan poco lloraba y tanto hablaba.  Lejos queda ya esa niña, aunque no demasiado, porque la niñez y la inocencia son el bien más preciado para las almas que saben amar contra la tormenta que miles de árboles ha arrancado.  Pero no llores hermano, que los árboles semillas han dejado y manos puras plantarán nuevos días claros.  
Se alejó de mí la niñez, crueldad me hizo perder la inocencia, la chabola destartalada que llamé hogar seguía sobre mi cabeza y la miseria me pegaba para que no la levantara, aunque reconozco que en un tiempo fui feliz, no olvido ni olvidaré a los que me hicieron sufrir y jamás perdonaré a quién a mis padres dañó porque mi viejo me enseñó que la dignidad robada es la peor traición. 
No lloro ni lloraré, sólo lágrimas de amor derramaré, sólo palabras ciertas escupiré porque hay algo que no se puede perder, ese viento huracanado del que antes te hablé. Sé que también lo sientes por eso te escribo esto, para hablarte de lo oscuro de otros tiempos, de la luz que ahora veo gracias a tí, a tus palabras y a otros tantos camaradas. 
Lo intento con todas mis fuerzas y alguna vez lo consigo, la sonrisa que se planta en mi cara tiene flores de colores, tiene mariposas volando incesantes, sólo deseo compañeros que si caigo, me levanten. Que sepan que somos iguales, que lean para no ser ciegos, que amen con la fuerza que yo siento en el pecho, yo cargaría con tu peso, porque sé que me quieres, por eso te quiero. 
Sigue amando amigo, aunque no puedas verme, estoy ahí contigo. 

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