Vomitando realidad en una tarde de poca luz. Soy una pésima escritora, pero para decir la verdad no es necesario ser literato.
jueves, 30 de mayo de 2013
Eso, madero asesino, es justicia poética
Caerán sobre ti cómo alimañas, si levantas la voz por encima de sus patrañas, ¿que pasa?, que cuando ya no queda pasta en casa ni pa´comer, el miedo se te acaba y levantas barricadas.
Si reviento a pedradas ese puto cristal, es porque su dueña es una multinacional asesina, que destroza vidas, que explota a niños 14 horas al día para que tu te puedas echar esas cremas tan pijas.
¿Y encima te sientes orgullosa? Mira, tienes la cara manchada de sangre, babosa, ese bolso lo ha cosido una niña encadenada a una mesa, con las manos sangrando por las agujas, no escuchas, no quieres saber más solo quieres tus zapatos y creerte mejor que los demás.
La explotación laboral, la falta de justicia social, el paro, la precariedad, buscar en la basura para poder desayunar, ¿fascismo? ¡que va! España es democracia y aquí no se habla más. Te cortarían la lengua si pudieran y lo harán, mientras te manipulan con Buenafuente para que no te pares a pensar. Escucha, las voces de los sensatos, de los que no se venden barato, quítate la venda y sal a la calle, que reciban como balas en el pecho nuestros ideales, las piedras, los palos, que no vamos a callar, que arranco ese adoquín si te veo aporrear. Cuidao, no sea que de repente, no sé, cristales rotos, gasolina y mecha, eso, madero asesino, es justicia poética y ética.
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